¿Hablar por celular puede provocar cáncer cerebral?

Desde que comenzaron a operar los teléfonos celulares, muchas personas expresaron su preocupación ante la forma en que podían afectar la salud humana. La convivencia con un aparato que emite continuamente radiaciones inquietó a las asociaciones de usuarios y consumidores de todo el mundo. Como el teléfono se apoya en la cabeza para hablar, el centro de las preocupaciones fue el eventual riesgo de cáncer cerebral. También se mencionó el riesgo de cáncer sobre otros órganos, debido a que el aparato se suele llevar encendido (es decir, emitiendo y recibiendo) en una funda que se apoya sobre el cuerpo.
La respuesta de las empresas fue que se trataba de una fantasía y que el riesgo no existía. Lo mismo dijeron varios estudios epidemiológicos firmados por entidades científicas muy respetables.
Por eso llama la atención la noticia de que las grandes empresas de telefonía celular están patentando ahora aparatos que no dañan la salud. Les enviamos la traducción de un par de notas periodísticas publicadas en Londres sobre este tema. De ellas surge que, mientras las empresas negaban públicamente el tema de las radiaciones y su influencia sobre la salud, por otro lado estaban investigando alternativas.
¿Cómo es eso? ¿No era que esas radiaciones eran inocuas? ¿Las empresas mintieron antes, cuando dijeron que sus aparatos no dañaban la salud? ¿O mienten ahora, para poder colocar en el mercado un producto nuevo y, tal vez, más caro que el anterior? Y si el aparato anterior, que ellos decían que era inocuo, ahora resulta ser peligroso, ¿cómo creerles cuando dicen que el nuevo aparato es realmente inocuo?
¿Qué significa el que realmente no haya nadie en el mundo ocupándose de constatar que los productos que ofrecen las grandes compañías no afecten la salud humana? ¿Por qué no exigir esa comprobación antes de que un producto salga al mercado, en vez de esperar a ver si el uso causa daños? ¿No hay algo que debería cambiar en la concepción que tienen nuestros dirigentes sobre las funciones del Estado?
Entrada de radiaciones al cerebro humano mientras se habla por teléfono celular
Modelizado por Universidad de Utah, publicado en revista Mundo Científico (La Recherche)
 


REINO UNIDO:

 LAS MAYORES COMPAÑÍAS DE TELEFONÍA MÓVIL PATENTAN APARATOS QUE REDUCEN EL RIESGO DE TUMORES CEREBRALES

LONDRES, 11 (De la corresponsal de EUROPA PRESS, Marta Altuna)   Las mayores compañías de telefonía móvil (Nokia, Ericcson y Motorola)  anunciaron hoy que han patentado unos aparatos para reducir el riesgo de contraer tumores cerebrales ya que muchos de sus clientes dejan de  utilizarlos por temor a que pueda ser nocivo para su salud, según señala hoy el diario ‘The Times’.

Estas patentes muestran el interés de las compañías de teléfonos móviles en reducir los componentes que provocan la radiación. Aunque la opinión  de los científicos está dividida a este respecto, los tres grandes del  sector no quieren perder clientes que puedan temer que va a ser dañino para su salud.

Nokia mandó una misiva a la Oficina de Patentes de los Estados Unidos en Washington en la que se asegura que se ha sugerido que la continua exposición a la radiación de radiofrecuencias puede llegar a desarrollar un tumor maligno.  El representante británico de la Asociación de Consumidores, Alasdair  Philips, señala que este hecho confirma que las compañías de teléfonos móviles aceptan la posibilidad de que existan riesgos mucho más en  serios de lo que reconocen públicamente.  (EUROPA PRESS SALUD)


Los fabricantes poseen patentes para disminuir las radiaciones.

 Por Jeffrey Silva. Junio 4, 2001<?xml:namespace prefix = o ns = “urn:schemas- microsoft- com:office: office” />

WASHINGTON. Mientras que la industria inalámbrica defiende la ausencia de riesgo de los teléfonos móviles, los principales fabricantes de estos teléfonos, durante la pasada década, han buscado -y aceptado- patentes para reducir el tipo de radiación que absorbe la cabeza humana, que algunas investigaciones sugieren que podría estar relacionada con cáncer cerebral y toda una serie de desórdenes neurológicos.

En un documento que se hará público próximamente, el abogado de los usuarios de inalámbricos, Carl Hilliard revelará que Nokia Corp., Motorola Inc. y L.M. Ericsson han recibido patentes desde mediados de los 90 para reducir la radiación de los teléfonos móviles. La nueva información, obtenida directamente de las patentes, se espera que se introduzca en varios pleitos planteados por Hilliard, el abogado de Peter Angelos en Baltimore, y otros, sobre cánceres relacionados con teléfonos móviles.

Hasta la fecha, las empresas de telefonía sin hilos -respaldadas por varios estudios- han declaradado que los teléfonos no ofrecían riesgos y se han distanciado de las industrias de accesorios para la protección de las radiaciones de los móviles. El Consejo de Alimentación y Medicamentos (Food and Drug Administration, FDA) que supervisa los aparatos emisores de radiaciones, y organismos gubernamentales del otro lado del océano, dice que la investigación hasta ahora no parece relacionar los teléfonos móviles con el cáncer, pero advierte que se necesitan más estudios antes de que los teléfonos puedan declararse completamente exentos de riesgo. 

En un caso, Nokia, el primer fabricante de teléfonos móviles, “amarra” una invención patentada directamente para los riesgos sospechados contra la salud como consecuencia de la radiación del teléfono móvil. El 28 de Julio de 1998 Nokia recibió una patente de una capa protectora entre la antena y el usuario para reducir la irradiación electromagnética del usuario.

El invento patentado por Nokia Patent Application afirma que la antena del teléfono móvil está a “unos pocos centímetros del cerebro, los órganos auditivos, el órgano del equilibrio. Aunque un efecto directo por calentamiento podría descartarse sin más consideraciones, se ha sugerido que la radiación de radio-frecuencia modulada induce cambios en las constantes eléctricas, por ejemplo en el equilibrio iónico de los nervios. Una exposición localizada y permanente a irradiación de radio-frecuencia se ha sugerido que debilita las cubiertas de mielina de las células y que con en tiempo conduce a una disfunción de la capacidad auditiva, vértigo, etc. Se ha sugerido que la irradiación de radio-frecuencia puede estimular el sobrecrecimiento de las células de soporte en el sistema nervioso, lo que en el peor de los casos, se ha sugerido que podría conducir al desarrollo de tumores malignos, como por ejemplo el glioma.

…/…

Las patentes hablan por sí solas. Aquí estos señores tienen los medios para proteger a los consumidores de las radiaciones y no están dispuestos a gastarse un par de duros en hacerlo“, dijo Hilliard. “Es escandaloso“.

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Nokia recibió otra patente el 29 de Diciembre de 1998, por un accesorio para aparatos de radio-frecuencia que “disminuye la radiación hacia la cabeza del usuario.”

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El 25 de Enero de 2000 Nokia recibió una patente por un sistema de alarma en teléfonos celulares que permitiría al usuario “reducir al mínimo el valor SAR (Specific Absortion Rate, Tasa Específica de Absorción) y la cantidad de radiación dirigida a su cabeza a base de situar el teléfono en la situación y posición correctas y ajustar el tiempo de transmisión.”

…/…

23 Septiembre 1997. Motorola patenta una funda para la antena que “protege al usuario de la radio portátil de entrar en contacto directo con la radio-frecuencia radiada por el elemento de la antena.”

25 de septiembre 1997. Motorola patenta un invento para “limitar la radiación allí donde la radiación es no deseada“. 

Ericsson patentó un interruptor de antena “para impedir que el teléfono móvil se use a menos que la antena esté totalmente extendida. La patente afirma que si la antena no está completamente extendida, estaría a una indeseable proximidad a la cabeza del usuario, incrementando la tasa de absorción específica de la energía electromagnética de la antena sobre el usuario.”

Otras patentes para reducir radiación fueron registradas por Hitachi en 1991, Mitsubishi en 1992 y Alcatel N.V. en 1996, según Milliard y Microwave News, una publicación comercial con sede en New York.

  


CATARATAS, QUEMADIRAS Y GOLPES DE CALOR.

El Colegio de Abogados de Morón se opone a la existencia de antenas de telefonía celular en ese municipio. En una presentación efectuada ante el Concejo Deliberante de esa ciudad, el Dr. Gustavo Daniel Arias, Director del Instituto de Derecho Ambiental del Colegio de Abogados de Morón, expresa los riesgos que acarrea la contaminación electromagnética sobre esa comunidad.

Mientras tanto, las empresas se apuran para contratar nuevos espacios para poner antenas, amparándose en que no hay ninguna normativa que proteja a los vecinos.

Publicidad engañosa que nadie controla  

Transcribimos el texto completo del Dr. Arias, porque es una adecuada síntesis de los problemas generados por este tipo de contaminación. ¿Tengo que recordarles que las autoridades de la Ciudad de Buenos Aires todavía no han registrado la existencia del problema?

 Por Dr. Gustavo Daniel Arias

Director del Instituto de Derecho Ambiental

Colegio de Abogados de Morón

1) REPUDIO Y APERCIBIMIENTO:

Por la presente, expresamos nuestro mas absoluto repudio a los programas de construcción indiscriminada e irregular de torres de telefonía celular en la zona del Partido de Morón y aledaños, y dado que conforme la resolución 795/92 de la Comisión Nacional de Telecomunicaciones, el problema que nos ocupa es de competencia directa del Municipio, responsabilizamos desde ya a sus autoridades y a las empresas comprometidas en tamaño despropósito, por los daños y perjuicios que nos ocasiona y eventualmente nos ocasione en el futuro, el desarrollo de esta verdadera invasión de torres celulares, en violación directa de la Ley 20284, relacionada con el art. 2618 del Cód. Cív. y ccs.

En efecto, la instalación indiscriminada y no reglamentada de torres de telefonía celular, provoca contaminación del aire bajo la forma de “agentes físicos”, dado que las radiaciones electromagnéticas son contaminantes, y harto-perjudiciales para la salud de los vecinos que deben convivir con estos adefesios, que asimismo generan contaminación visual, deterioro de la morfología y geografía de los barrios, depreciación de las propiedades, etc; generando un factor de riesgo inminente para la integridad física de los colindantes, dada la precariedad (intimamente relacionada con la rapidez e improvisación del negocio) de medios y controles; a pesar de cuyas ausencias, o quizás en virtud de esas ausencias, se levantan estas ignominiosas y letales construcciones.

Se violan entre otros ordenamientos, el Código de Planeamiento Urbano de la Comuna, las normas de la Secretería de Comunicaciones sobre alturas máximas, las normas técnicas de la misma entidad, y por supuesto que también se pasan por alto, las normas que establecen el procedimiento para la declaración del cumplimiento de las normas de control (46SC/84; SC An.2-39.11; 1690 SC/99)

2) EL FUNDAMENTO  

La comunidad científica internacional, está de acuerdo en que la potencia generada por las antenas de estaciones base de telefonía celular son un riesgo para la salud de los vecinos colindantes a estas, y que la población debe mantenerse alejada del contacto directo con estas antenas.

Existen muchas razones para preocuparse por los problemas en la salud humana debidos a los propios teléfonos celulares. Esta preocupación existe porque las antenas de estos teléfonos transmiten grandes cantidades de energía a radiofrecuencias a partes muy pequeñas del cuerpo del usuario .

Existen normas y recomendaciones de seguridad en todos los países desarrollados sobre exposición del público a las ondas de radio producidas por las antenas de estaciones base de telefonía celular.

Las normas más ampliamente aceptadas son las desarrolladas por el Instituto de Ingenieros Eléctricos y Electrónicos (Institute of Electrical and Electronics Engineers) y Instituto Nacional de Normativa de Estados Unidos (American National Standards Institute) (ANSI/IEEE) , la Comisión Internacional sobre Radiación No Ionizante (International Commission on Non-Ionizing Radiation Protection, ICNIRP) , y el Consejo Nacional de Protección Radiológica y Medidas (National Council on Radiation Protection and Measurements, NCRP).

En 1996, la Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos (U.S. Federal Communications Commission, FCC) publicó unas recomendaciones para las radiofrecuencias que ellos regulan, incluyendo antenas de estaciones base de telefonía celular.

Cuando los científicos examinaron toda la literatura publicada sobre los efectos biológicos de las ondas de radio hallaron que había un acuerdo en una serie de puntos clave.

La investigación sobre ondas de radio es amplia y adecuada para establecer normas de seguridad.

La exposición a ondas de radio puede ser peligrosa si es lo suficientemente intensa. Los posibles daños incluyen cataratas, quemaduras de piel, quemaduras internas y golpes de calor.

Los efectos biológicos de las ondas de radio son proporcionales a la tasa de energía absorbida; y la duración de la exposición no tiene casi importancia .

Basándose en este consenso científico, diferentes organismos y países han tomado diferentes enfoques para establecer normas de seguridad.

El resultado fue una recomendación de exposición (ANSI/IEEE y FCC ), que fija un nivel que tan sólo es el 2% del nivel en el que se han observado realmente efectos biológicos reproducibles. Entendemos entonces, que convivir durante décadas con una torre de telefonía celular en el patio de una casa particular, eleva en mucho mas que ese 2% recomendado, el nivel de exposición de sus habitantes y colinderos.

Las normas de seguridad para exposición incontrolada (público) son violadas cuando las antenas se instalan de tal manera que el público tiene acceso a zonas situadas a menos de 20 pies [6 metros] de las propias antenas. Las normas de seguridad para exposición controlada (laboral) también podrían incumplirse si las antenas se instalaran en una estructura donde se requiera el acceso de trabajadores a zonas situadas a menos de 10 pies [3 metros] de la antena.

Los emplazamientos de las antenas deben diseñarse de tal manera que el público no pueda acceder a zonas que excedan la norma ANSI o FCC para exposición del público en general.

Las recomendaciones FCC requieren cálculos detallados y/o medidas de la radiación de radiofrecuencia generada por algunos transmisores de alta potencia instalados en azoteas y en torres bajas .

Hocking y col. han publicado un estudio epidemiológico “ecológico” que compara municipios cercanos a torre con otros lejanos. Los autores informan de una elevada incidencia de la tasa global de leucemia y leucemia infantil.
En un artículo de opinión, Goldsmith argumenta que existen pruebas de que la exposición a radiofrecuencias está asociada con mutaciones, malformaciones congénitas y cáncer.
En un artículo basado en una presentación de un congreso de 1996 Goldsmith argumenta que los estudios epidemiológicos “sugieren que la exposición a radiofrecuencias es potencialmente cancerígena y tiene otros efectos en la salud”.
Sus conclusiones se basan fundamentalmente en:
– estudios de exposición a radiofrecuencias en la embajada de ESTADOS UNIDOS en Moscú
– los “estudios geográficos de correlación” de Hocking y col. y Dolk y col.
– el estudio en operadores de radar durante la guerra de Corea realizado por Robinette.
Dolk y col. investigaron un agrupamiento de leucemia y linfoma cerca de una antena emisora de alta potencia situada en Sutton, Coldfield, Reino Unido. Hallaron que la incidencia de leucemia en adultos y cancer de piel era mayor de lo esperado en un radio de 2 km de la antena, y que la incidencia de estos cánceres disminuía con la distancia.
Como consecuencia de este descubrimiento, Dolk y col. extendieron su estudio a otras 20 antenas emisoras en el Reino Unido. Los cánceres estudiados eran leucemia, melanoma de piel y cáncer de vejiga en adultos, y leucemia y tumores cerebrales en niños.
Roger Coghill (Reino Unido) y Neil Cherry (Nueva Zelanda) afirman que hay pruebas de que la exposición a radiofrecuencias es peligrosa a intensidades muy por debajo de las recomendaciones de ANSI, FCC, ICNIRP y NRPB.
Cherry afirma que “la exposición a campos electromagnéticosestá altamente asociada con efectos en la salud. Segun Cherry, estos efectos en la salud incluyen “cáncer de muchos tipos, alteraciones del sueño, síndrome de fatiga crónica, abortos, defectos de nacimiento, alteraciones de los ritmos del electrocardiograma y circadiano en humanos y otros efectos nocivos.”
El Dr. Henry Lai (Departmento de Bioingeniería de la Universidad de Washington, Seattle) afirma que la radiación de radiofrecuencia de “baja intensidad” tiene efectos en el sistema nervioso. El Dr. Lai afirma que existen estudios publicados que muestran que la radiación de radiofrecuencia puede producir “efectos en la salud” a “muy bajas intensidades de campo”.
En una reunión en Viena en 1998, y en una carta enviada a organismos públicos en 1999, el Dr. Lai referenció 6 estudios en apoyo de su afirmación de que hay datos que muestran que la radiación de radiofrecuencia puede producir “efectos en la salud” a “muy bajas intensidades de campo”. Estos estudios son:
· Cambios en la barrera hemato-encefá lica (Salford y col., 1997).
· Cambios en la proliferación celular (Kwee y Rasmark, 1997).
· Descenso en la fertilidad de ratones (Magras y Xenos, 1997)
· Descenso la bebida y comida consumida por los ratones (Ray y Behari, 1990)
· Cambios en el transporte de calcio en células. Dtta y col., 1989)
· Daños en el ADN (Phillips y col., 1998)
Aunque la principal preocupación sobre antenas de estaciones base de telefonía celular y SCP parece ser la posibilidad de una relación con cáncer, periódicamente surgen otros temas relacionados con la salud. En particular, son comunes los estudios sobre interferencias con marcapasos cardíacos, abortos y malformaciones congénitas.
Braune y col. informaron de que voluntarios que usaban un teléfono celular GSM de 2 W durante 35 minutos mostraban un incremento de 5-10 mm de Hg en la presión sanguínea.
Eulitz y col. informaron de que los teléfonos celulares pueden alterar la actividad eléctrica del cerebro.
En 1999, Preece y col. informaron de que la exposición de voluntarios a la radiación de radiofrecuencia de los teléfonos celulares podría reducir los tiempos de reacción.
Si la exposición es lo suficientemente intensa, las ondas de radio pueden producir efectos biológicos. Los posibles daños incluyen cataratas, quemaduras superficiales y profundas y golpes de calor.
En el congreso de 1998 de la Sociedad de Bioelectromagnetism o (Bioelectromagnetic s Society, BEMS), el principal foro donde se tratan los efectos biológicos y en la salud de las ondas de radio, se presentaron numerosos artículos sobre ondas de radio y/o sistemas de comunicación personal. De igual forma, en el Segundo Congreso Mundial sobre Electricidad y Magnetismo en Medicina y Biología, celebrado en junio de 1997, se presentaron muchos artículos sobre ondas de radio y/o sistemas de comunicación personal.
Entre esos estudios se encuentra el de Bastide y col. que observaron un incremento de la mortalidad en embriones de pollo expuestos continuamente durante 21 días a radiofrecuencias generadas por teléfonos móviles comerciales.
Las publicaciones relevantes revisadas por expertos entre 1997 y 1999 incluyen:
– Dolk y col. : estudio geográfico de correlación sobre cáncer
– Repacholi y col.: estudio de linfomas en ratones

– Vijayalaxmi y col.: estudio celular de genotoxicidad
– Cain y col.: estudio celular de genotoxicidad
– Toler y col.: estudio de carcinogenotoxicida d en animales
– Frei y col. : estudio de carcinogenotoxicida d en animales
– Lagorio y col. : estudio epidemiológico ocupacional
– Imaida y col.: estudio de promoción de tumores hepáticos
– Braune y col. : voluntarios humanos que utilizaron teléfonos celulares mostraron un incremento de la presión sanguínea.
– Kwee y Rasmark : la exposición a radiofrecuencias de 960 MHz (SAR=0,00002- 0,002 W/kg) produjo un ligero descenso en la tasa de crecimiento de células humanas en cultivo.
– Antonopolous y col. : estudio de crecimiento celular y genotoxicidad
 
– Phillips y col. : estudio de genotoxicidad celular
– Verschaeve y Maes : revisión de los estudios de genotoxicidad de las radiofrecuencias
– Brusick y col.: revisión de los estudios de genotoxicidad de las radiofrecuencias Eulitz y col. : voluntarios que usaron un teléfono celular mostraron cambios en la actividad cerebral.
– D’Andrea : Una revisión de los efectos de la radiación de radiofrecuencia en el comportamiento.
-Preece y col. : Los efectos de las radiofrecuencias en el funcionamiento del cerebro.
Un estudio de 1997 informa de que ratones expuestos durante 18 meses a campos de radiofrecuencia intensos, pero intermitentes, del tipo utilizado por los teléfonos celulares digitales, tenían una mayor incidencia de linfoma.
– En 1994, Liddle y col. publicaron un estudio que examinaba los efectos de las radiofrecuencias de 2.450 MHz en ratones expuestos durante toda su vida. Los ratones fueron expuestos 1 hora al día, 5 días a la semana, durante toda su vida, a 2 ó a 6,8 W/kg. La duración de la vida era significativamente más corta en los ratones expuestos a 6,8 W/kg (mediana de 572 días frente a 706 días en el grupo de control).
Los autores sugirieron que el calentamiento por exposición a 6,8 W/kg era lo suficientemente estresante como para reducir la duración de la vida.
En 1995 y 1996, Lai y Singh informaron que las radiofrecuencias producían daños en el ADN (daño genotóxico) en ratas. En estos experimentos las ratas eran expuestas a radiofrecuencias de 2.450 MHz a 0,6 y 1,2 W/kg. Después de la exposición los animales eran sacrificados y se analizaban las células de sus cerebros en busca de daños en el ADN. Los autores informan de un incremento en la rotura de cadenas de ADN 4 horas después de la exposición.
  
4) CONCLUSION:
 
No estamos en contra del progreso, ni del desarrollo de las telecomunicaciones en nuestro país, solo queremos que el proceso de desarrollo sea lo que su nombre indica, y para eso, no debe dejarse de lado la sustentabilidad y la sostenibilidad del mismo.
Nuestra calidad de vida y nuestra salud, no pueden ser sacrificadas en los brazos del mal llamado “progreso”.
No defendemos intereses particulares, porque aquí está en juego la calidad de vida de toda la comunidad.


 
Y nuestro BLOG :http://www.queremos bsas.blogspot. com

 

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Una respuesta to “”

  1. Fernando Says:

    Buenas tardes, por medio del presente, deseo consultarlos por el tema de las antenas.
    Paso a comentarles. Vivo en la localidad de Bella Vista, Provincia de Buenos Aires, junto a mi casa hay un club en el cual hay instalada una antena de aproximadamente 70 u 80 metros de altura a la cual se le incorporan paneles cada tanto.
    Estuve mirando las leyes que hay en la Provincia de Buenos Aires y pude leer que está prohibida la instalación cerca de determinados lugares, entre los que se encuentran los clubes y espacios verdes.
    Esta antena está en un club y a 60 mts. aprox. de un corredor aeróbico, al cual concurre la gente para hacer ejercicios o se juntan los fines de semana para tomar mate.
    En el día de la fecha hice el pertinente reclamo ante el munic ipio y me manifestaron que mandaarían a inspeccionar el lugar.
    Quisiera saber los pasos que hay que seguir para desmantelar esta antena y si me podrían dar algunas recomendaciones o si me podrían recomendar profesionales que se dediquen a la temática.
    Desde ya muchas gracias.
    Atte.
    Fernando Milhomme

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